Dante Hicks y Randal Graves, dependientes de una tienda de barrio de Nueva Jersey y mejores amigos, se ven forzados a buscarse un nuevo empleo en el universo de la comida rápida, siempre acompañados de sus actitudes desafiantes, sus escandalosas vulgaridades y su desenfrenada pasión por tocar las narices a los clientes.

Casi no me acordaba ya de lo divertidos que eran sus diálogos y más de una situación de esta alocada secuela de su película más llamativa. Kevin Smith vuelve al terreno que mejor le funciona y con el que más conecta con sus fans en ‘Clerks II’ logrando una secuela entretenida y divertida, con burros y dilemas sobre culos y bocas.
Se nota que Smith no tiene nada que perder y recurre a un humor mucho más gamberro que en su predecesora. Es más, diría que una película más madura que ‘Jay y Bob el silencioso contraatacan’ y que la incomprendida ‘Dogma’. A través de hábiles y cargados diálogos, Smith consigue que su público conecte de inmediato con las aventuras de esta panda de «pringaos» (porque no tienen otro nombre) volviendo a sus referencias frikis a el señor de los anillos, Transformers y la guerra de las galaxias y a las raíces que crearon su fama.
Me gusta que la película no sea solo un cúmulo de diálogos repletos de ingenio, me gusta bastante la trama que tiene y muchas de las situaciones que plantea. Ojalá consigamos ver, en algún momento, una tercera entrega.