Titane: Protagonista antipático

Un joven con la cara magullada es descubierto en un aeropuerto. Dice llamarse Adrien Legrand, un niño que desapareció hace 10 años. Para su padre, Vincent, esto supone el final de una larga pesadilla y lo lleva a casa. Simultáneamente, se suceden una serie de horribles asesinatos en la región.

Innovar y ser original es muy complicado en estos tiempos, con tantos estrenos semanales en cines y plataformas, tantas películas que se parecen a otras, tantos remakes… si quieres algo diferente a todo lo demás hay que terminar arriesgando, a veces más de la cuenta. Y, me parece, que es lo que le ha sucedido a Julia Ducournau.

Se ganó al público (por lo menos a mi) con ‘Crudo’, una magnífica película que tocaba temas mundanos desde una perspectiva distinta, sumada a una alta dosis de violencia. Ahora, la directora vuelve con ‘Titane’, ganadora de la Palma de Oro en Cannes y que parece destinada a ocupar plaza y ser una de esas películas de “o la odias o la amas” cuando no merece ni uno ni otro puesto.

El gran problema que le encuentro a ‘Titane’ es su protagonista, Adrien, completamente antipática, parca en palabras, a la que nunca he cogido cariño en ningún momento del film y poco o nada me importa si sale vencedora en sus múltiples duelos. Está envuelta en un halo de violencia incomprensible, cuyo trauma infantil podríamos decir que ella misma causó y que podría explicar algunas de las cosas más bizarras de la película. Cuando digo que me cae mal, basta con echar un ojo al personaje, casi efímero, del padre y la tristeza que desprende su mirada).

A medio camino entre lo fantástico y lo real (a la escena del sexo con automóviles me refiero), Vincent Lindon cambia de tercio con la aparición de Vincent, un personaje marcado y nublado por la tragedia. Y, si no fuera por la inclusión e interpretación de Lindon, que resulta ser el verdadero motor y vela a la que puede agarrarse el espectador, todo lo que sucede en ‘Titane’ importaría bastante poco.

Ducournau es fiel a la historia y a lo que narra hasta el final, arriesgando demasiado con ese “¿Pero esto va a pasar de verdad?” que se pregunta el espectador según suceden los instantes finales. Muchas veces la fidelidad implica arriesgar demasiado y sí, la prota me cayese mejor, probablemente hablaría de una cinta redonda. Así, ‘Titane’, me ha parecido simplemente curiosa.  

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