Crónicas desde la Seminci 2021 (IV): Juan José Campanella y su espiga de honor

El cineasta argentino Juan José Campanella ha recogido este pasado sábado 23 de octubre la Espiga de Honor de la 66 Seminci, un reconocimiento a toda su carrera que espera que «no signifique un final, sino un buen cierre para el primer acto» de su trayectoria profesional, porque «quién sabe qué forma va a tener mi carrera de contador de historias a partir de aquí». «Esta Espiga de Oro es una validación hacia mí en un momento en que el cine está en transición, que me recuerda todo lo que vino antes, el cine como lo conocimos, con 500 personas riéndose al mismo tiempo por lo mismo», ha expresado en el encuentro con los medios de comunicación previo a la Gala de Inauguración en el Teatro Calderón, en la que se le hará entrega del galardón.

Para Campanella, esta es su sexta vez en en el Festival, donde ha asegurado sentirse «siempre bienvenido» y donde ha hecho «muchos amigos que todavía perduran» y que han sido «muy importantes» a lo largo de su carrera. «Esta ciudad representa mucho para mí, guardo muchos recuerdos», ha dicho, antes de reflexionar sobre qué queda de aquel debutante que visitó por primera vez Valladolid en 1991. Fue para presentar en el marco de la 36 Seminci su largometraje El niño que gritó puta, película que le sirvió a su protagonista, el joven Harley Cross, el premio a mejor actor. «Muchos de mis sueños se han cumplido, porque he hecho las películas que quería hacer», ha asegurado, «y otras que eran también mis sueños, no quise hacerlas aunque tuve oportunidad, porque los sueños van cambiando». 

En el repaso a su carrera, sobre la que dice haber tenido «mucha suerte», ya que por Seminci han pasado «prácticamente todas» sus películas: «Es el festival al que más veces he venido en mi vida». En 1999, El mismo amor, la misma lluvia se llevó el Premio del Jurado Joven, y dos años después, en la 46 Seminci, El hijo de la novia lograba la Espiga de Plata y el Premio del Público. En 2004 inauguró la 49 edición del festival con Luna de Avellaneda, cuyo protagonista, Ricardo Darín, recibió el galardón al mejor actor.

La programación de esta 66 Seminci incluye otro título de Campanella, El secreto de sus ojos, que consiguió el Oscar a la mejor película de habla no inglesa en 2010 y forma parte del ciclo dedicado a Argentina, país invitado. «El Oscar es muy icónico, todos fantaseamos en algún momento con conseguirlo, pero cuando ocurre, no llegas a disfrutarlo demasiado, porque es un show en el que lo único que te preocupa es no meter la pata». «Al día siguiente, entré a las siete de la mañana a rodar un capítulo de House: hubo un aplauso del equipo de 15 segundos… y a seguir trabajando», ha recordado.  «No fue hasta un tiempo después que el equipo fuimos conscientes de lo que habíamos conseguido, porque no hay que olvidar que el premio no era para mí, era para la película, que fue el fruto de todo un equipo».

Campanella ha reconocido ser «un fanático de la restauración de películas para que no se pierdan, no se rompan, no se arruinen, porque quién sabe quién las va a ver». «A veces me encuentro con alguien que nació después de haber rodado alguna de mis películas, pero la ha visto y la ha disfrutado, y se da una conexión a través del tiempo muy linda», ha dicho. Sin embargo, el argentino ha asegurado no hacer revisionados de sus películas: «Todas son producto de lo que yo era en ese momento como persona y como director, por eso en todas hay una evolución».

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