Dune (2021): Puro espectáculo

Arrakis, el planeta del desierto, feudo de la familia Harkonnen desde hace generaciones, queda en manos de la Casa de los Atreides después de que el emperador ceda a ésta la explotación de las reservas de especia, una de las materias primas más valiosas de la galaxia y también una droga capaz de amplificar la conciencia y extender la vida. El duque Leto, la dama Jessica y el hijo de ambos, Paul Atreides, llegan al planeta con la esperanza de recuperar el renombre de su casa, pero pronto se verán envueltos en una trama de traiciones y engaños que les llevarán a cuestionar su confianza entre sus más allegados y a valorar a los lugareños, los Fremen, una estirpe de habitantes del desierto con una estrecha relación con la especia.

Alguien debería decirle al director con apellido de piloto de Fórmula 1 Denis Villeneuve que no tiene por que meterse en jardines, que la trayectoria de cine que llevaba era lo suficientemente buena como para poder esquivar ciertas balas. Pero es que el tío parece que las busca y, tras meterse en el lío de la secuela de ‘Blade Runner’ decide continuar con la adaptación de la mítica novela ‘Dune’ (que en su momento ya hizo David Lynch). Ojito, pocos directores pueden salir airosos de los dos y dejar con ganas de más.

Pero hay que empezar diciendo que ‘Dune’ tarda bastante en arrancar. Una vez vista, es comprensible. Los grandes problemas de la obra de Lynch se basaban, en gran parte, en que esta historia es imposible contarla en una sola película de dos o tres horas por lo que es justificable tomarse su tiempo e, incluso, plantear una segunda o tercera entrega si se da el caso. Porque el espectador tiene que aclararse muy bien entre quien es quien, quién quiere qué y porque todo esto debería importarme algo.

El impacto y perfección visual del paisaje hace que la primera hora y media se lleve mejor de lo esperado. Una vez pasado ese tiempo, es cuando Villeneuve saca la artillería y a la banda sonora de Hans Zimmer para comenzar un espectáculo visual aún mayor o, como él ha dicho, su ‘Star Wars’ para adultos. La siguiente hora y cuarenta y cinco minutos de ‘Dune’ es muy superior, tan superior que se te olvidan todos los defectos que podías intentar encontrar en el primer tramo. La perfección milimétrica de algunos planos llega a hacernos pensar en qué sería capaz de hacer este hombre con un producto Disney / Marvel / DC. Luego están los f/x que son, simplemente, de aúpa (para muestra los gusanos gigantes).

También creo que esta película podremos valorarla mejor o peor con el tiempo. Una vez descubierta la posibilidad de secuela, si los números cuadran y da origen a ella, podremos ver si el titánico trabajo realizado ha merecido (o no) la pena.

De momento, a mi, esta me ha convencido.

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