Transporter: Pues Statham vale como héroe de acción

El ex operador de Fuerzas Especiales Frank Martin vive lo que parece ser una vida tranquila a orillas del Mediterráneo francés, donde presta sus servicios como un “transportador”, un mercenario que traslada bienes de un lugar a otro. Siempre sin preguntas de por medio. Frank, que en su Mercedes equipado lleva a cabo misiones secretas y a veces peligrosas, se apega a un estricto juego de 3 reglas que nunca rompe. Regla número uno: Nunca modifiques el trato. Dos: Omitir nombres, Frank no quiere saber para quién trabaja o qué es lo que transporta. Tres: Nunca ver qué hay dentro del paquete. La carga más reciente de Frank aparenta ser igual a los incontables paquetes que ha entregado en el pasado. Ha sido contratado por un norteamericano conocido solamente como “Wall Street” para que lleve a cabo una entrega. Pero cuando Frank se detiene en el trayecto, se percata que su “paquete” se mueve…

El tiempo había relegado a los Willis, Stallone y Swarzenegger relegados a producciones de segundo calibre y, visto que Vin Diesel no termina de coger el legado de los grandes héroes del cine de acción de los 80 y 90, era el momento de que empezasen a surgir otros. Será su parecido físico e innegable con el primero de los citados, pero lo cierto es que Statham se reveló como uno de los nombres a seguir por los amantes del género.

Nacida de la mente de Luc Besson, el protagonista es un personaje peculiar, cuadriculado, exmilitar y anclado en unas normas que le han llevado a prosperar en su “negocio” hasta ser el mejor en su trabajo: transportar y no hacer preguntas. Con un lujoso coche y sus matrículas cambiantes, puedes disfrutar de sus servicios si necesitas escapar de la policía al robar un banco o transportar un objeto peligroso hasta otra ciudad.

A todo esto, hay que sumarle las notas de humor francés, que funcionan bastante bien, y el hecho de descubrir ciertos nombres que luego irían surgiendo en el panorama cinematográfico: aunque la firma Corey Yuen y le aporta ese toque oriental a la producción, se nota la mano del que, más adelante, se convertiría en un buen realizador de producciones taquilleras como Louis Leterrier. Incluso podemos leer el nombre de Pierre Morel en los créditos.

La película es lo que es, un entretenimiento palomitero al servicio de su estrella, pero Statham cumple muy bien con el oficio, esforzado y creíble en las rebuscadas escenas de acción y coreografías de pelea. Tiene carisma y llena la pantalla, que es lo que necesita la cinta, porque el resto te lo sabes casi entero. A destacar, la buena relación entre él y François Berléand, el detective de policía encargado de investigarle, pues se nota el buen rollo y el respeto entre ambos.

Una de esas películas de evasión para pasar una tarde entretenido. Tuvo tres secuelas, la última ya sin él bastante olvidable.

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