(500) Días Juntos: Chico conoce a chica, pero no es lo que tu piensas

Tom aún sigue creyendo, incluso en este cínico mundo moderno, en la noción de un amor transformador, predestinado por el cosmos y que golpea como un rayo sólo una vez. Summer no cree lo mismo, para nada. La mecha se enciende desde el primer día, cuando Tom, un arquitecto en ciernes convertido en un sensiblero escritor de tarjetas de felicitación, se encuentra con Summer, la bella y fresca nueva secretaria de su jefe. Aunque aparentemente está fuera de su alcance, Tom pronto descubre que tienen un montón de cosas en común. La historia de Tom y Summer cubre desde el enamoramiento, las citas y el sexo hasta la separación, las recriminaciones y la redención, todo lo cual se suma al caleidoscópico retrato del porqué y el cómo seguimos esforzándonos de modo tan risible y rastrero para encontrar sentido al amor… y esperar convertirlo en realidad.

Qué grata, gratísima sorpresa nos llevamos en 2009. Lo difícil que resulta ser original en determinados géneros y qué bien lo hizo Marc Webb con ‘(500) días juntos’. Es cierto que parece una comedia romántica más, al uso, pero según vas avanzando te das cuenta de que no es así. Ya el primer aviso, ese “cualquier parecido con la realidad” nos deja claro que aquí hay algo más.

Pues aunque la historia empieza con el típico chico conoce a chica, todo el desarrollo posterior no tiene nada que ver con lo que, habitualmente, estamos acostumbrados. Así, mediante flashbacks que nos cuentan la historia de amor de adelante a atrás y viceversa en el tiempo, poco a poco vamos desenmarañando lo que ha sucedido entre el enamoradizo Tom y la impetuosa Summer.

Al menos los responsables del guión, Scott Neustadter y Michael H. Weber, tienen la decencia de no presentarnos la típica y común historia de amor por mucho que Tom insista en encontrarla (ojo al puntazo de la hermana pequeña como consejera amorosa). Ahí está la Summer de Zooey Deschanel para poner las cosas en su sitio.

La película se guarda ases en la manga según va transcurriendo, como la brillante secuencia musical o la escena que desemboca en el desenlace de la historia, con la pantalla dividida en dos partes, entre lo que se pretende que suceda y lo que sucede en realidad. Y el final, perfecto, repleto de realismo y naturalidad.

‘(500) días juntos’ es esa película romántica que aparece, muy de vez en cuando en el tiempo, y te hace engancharte de nuevo al género.

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