Tenet: Un espectáculo mayor

Armado con tan solo una palabra –Tenet– el protagonista de esta historia deberá pelear por la supervivencia del mundo entero en una misión que le lleva a viajar a través del oscuro mundo del espionaje internacional, y cuya experiencia se desdoblará más allá del tiempo lineal.

Si la noticia de una nueva película del director Christopher Nolan ya es de por sí algo que trae cola, por la cantidad de defensores y haters que tiene, le sumamos que parecía la única bala disponible del séptimo arte para atraer espectadores al cine, hace que el estreno de ‘Tenet’ sea un espectáculo mayor. Puede gustarte más o menos Nolan, pero desde luego es un tipo capaz de no dejar a nadie indiferente.

Así, cuando uno asiste al visionado de ‘Tenet’, es imposible no acordarse de ‘Orígen’, film con el que tiene bastantes similitudes fondo. Es más, me atrevería a decir que el bueno de Nolan ha cogido la plantilla de aquella exitosa película y la ha adaptado a su nueva arma en la recámara: la reversibilidad temporal. De esta forma, crea grandilocuentes escenas de acción que son capaces de crecen y que se vuelven más aparatosas según pasan los minutos si y solo si el espectador entra en el mundo que propone.

Si bien es cierto que todo funciona con el esquema de un reloj suizo, será que soy perro viejo o será que ya es difícil pillar por sorpresa al espectador, pero en esta ocasión, aunque las vueltas de tuerca del guión están perfectamente ensambladas con una coherencia genial (a falta de un revisionado que me lo verifique) no consigue dejarme con la boca completamente desencajada, como lograba al viajar al mundo de los sueños.

Quizás sea porque es su película más fría. Poco empatizo con el protagonista y su incansable compañero, rollo James Bond con esos trajes de marca. Poco me llega esa relación de amor y odio establecida entre Elizabeth Debicki y Kenneth Branagh. Necesito algo que me llegue más. No es como en ‘El Caballero Oscuro’ cuando el protagonista sufre una pérdida importante que te eriza los pelos del cogote. Esa sensación de distancia es la que me aleja el resultado de ‘Tenet’ de lo que esperaría de Nolan.

A pesar de eso, me sigue pareciendo una experiencia de lo más disfrutable y una película que te deja la sensación de que la tienes que volver a ver para comprender la magnitud de todo lo que ha sucedido. Nolan sigue siendo un buscador incansable de un espectáculo mayor y, ojalá, un día se anime a rodar una película de 007.

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