El curioso caso de Benjamin Button: Lecciones de toda una vida

Un hombre nace con ochenta años y va rejuveneciendo a medida que pasa el tiempo; es decir, en lugar de cumplir años los descumple. Esta es la historia de un hombre extraordinario, de la gente que va conociendo, de sus amores y amistades, pero sobre todo de su relación con Daisy, la mujer de su vida.

¡Qué puedo decir! El otro día la pillé en la televisión y me la tuve que volver a ver. Enterita. Desde su estreno en cines no había vuelto a revisionarla y fue un agradable viaje a través de la vida de un hombre extraordinario. ¿Puede un film resultar encantador de principio a fin? Puede, y como ejemplo un botón (¿Lo pilláis?).

Alejándose de ese tono sombrío que tan famoso le ha hizo durante la década de los 90, David Fincher sorprendió con un cambio de registro radical en ‘El Curioso Caso de Benjamin Button’, la increíble historia de un hombre que nace viejo y va rejuveneciendo con el paso del tiempo.

Nada más arrancar me pregunté qué tal habría envejecido la película, sobre todo por el tema de los efectos especiales, que ahora parece que cualquiera puede hacer rejuvenecer a un actor. Pero la verdad es que mis dudas se disiparon enseguida y obtuve el mismo placer que al verla por primera vez. En este aspecto, Fincher es muy conservador y siempre ha utilizado los f/x como una herramienta que permita al espectador verse inmerso en la historia y no como un elemento principal.

Es inevitable esgrimir una sonrisa durante sus ciento sesenta minutos por que, aparte de tener a unos magníficos Brad Pitt (pocos directores han sabido exprimir tan bien tanto el talento artístico que tiene, como su belleza) y Cate Blanchett (de la que se podría decir lo mismo que su compañero), o unas líneas de diálogo que permanecen en tu cabeza, está repleta de secundarios (Tilda Swinton, Jared Harris) y momentos inmejorables: la carta, la escena del atropello, el ataque al barco… todo esto gracias al libreto que Eric Roth preparó a partir de la historia de F. Scott Fitzgerald.

Pero si hay algo que me sigue, hoy en día, maravillando de su director es la capacidad de unificar todos los elementos que componen una escena, una secuencia o una película. Apenas recordaba, por ejemplo, la introducción, con la trama del reloj que va marcha atrás y al volverla a ver me di cuenta de todo lo que contenía y significaba, del cuidado uso de los efectos especiales, de la partitura de Alexandre Desplat y de cómo encajaba en la estructura de la cinta. Brillante es decir poco.

‘El Curioso Caso de Benjamin Button’ sigue siendo esa película encantadora que vimos por primera vez hace ya algunos años, que se mantiene fresca y vigorosa y que mejora con el paso del tiempo.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .