Este cuerpo no es el mío: Una tontería de sábado por la tarde

Una joven adolescente, muy popular y atractiva pero mala, se despierta un día dentro del cuerpo de un hombre. Mientras intenta descubrir qué ha pasado y cómo volver a su estado anterior, se da cuenta entonces de lo cruel y maligna que ha sido con los demás hasta ese momento.

Sábado por la tarde, absolutamente nada que ver en la televisión (últimamente es imposible encontrar otra cosa que no sean programas de salsa rosa, de política o de deportes). Muchos canales optan en fin de semana por reponer un clásico antiguo, pero este día no. Además, después de pasarme toda la semana trabajando duro, necesitaba, algo que fuese ligero y sencillito, y que las neuronas no participasen en absoluto. No estaba yo para ver ‘Rashomon’ vaya.

Es, en ese preciso momento cuando me encuentro con ‘Este cuerpo no es el mío’ y me la vuelvo a tragar enterita otra vez. La recordaba de mi época adolescente y de haberme reído bastante con ella. Pues lo volvió a conseguir.

No me cabe duda de que es una tontería de película como la copa de un pino y que, analizada detenidamente, ni yo mismo entiendo la puntuación que la estoy dando. Pero, ¡Qué queréis que os diga! Es que Rob Schneider (que me ganó con ‘Gigoló’) siempre me ha parecido un comediante infravalorado, que de haber elegido mejores trabajos habría llegado más lejos que el insufrible de Adam Sandler. Siempre parecía que Schneider era su secundario y, en realidad, debía ser al contrario. Aquí despliega lo que mejor sabe hacer y está muy divertido.

Participando incluso en el guión, nos cuenta la historia, básicamente, de un cambio de cuerpo, de esos que gustan tanto en Hollywood y que termina cayendo casi una por década. Un film de humor muy absurdo que, en todo momento, pretende ser así. No se esconde y no todos los gags funcionan, pero en este caso la balanza se inclina a favor de los que sí que lo hacen.

Schneider tiene la suerte de contar con dos buenas actrices a su lado: la primera es Anna Faris, que en este género está como pez en el agua, y la segunda es Rachel McAdams que, de alguna forma, tenía que empezar en el mundillo de Hollywood antes de consagrarse.

No me matéis, pero ‘Este cuerpo no es el mío’ logra su cometido. Es una película para ver una tarde muy tonta o en grupo de amigos, que os sacará alguna que otra sonrisa y carcajada. Conmigo ya lo ha conseguido dos veces.

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