Megalodón: Statham vs el GRAN tiburón

Un submarino de aguas profundas, que forma parte de un programa internacional, es atacado por una enorme criatura y queda averiado en el fondo de la fosa oceánica más profunda del Pacífico, con su tripulación atrapada en el interior. El tiempo se acaba y un oceanógrafo chino, el Dr. Chang, recluta a Jonas Taylor, un especialista en rescate en aguas profundas, en contra de los deseos de su hija Suyin que cree que puede rescatar a la tripulación por sus propios medios. Pero ambos deberán unir sus fuerzas para salvar a la tripulación y también al océano de una amenaza imparable: un tiburón prehistórico de 23 metros conocido con el nombre de Megalodón. Aunque se creía que estaba extinguido, el Meg está vivo y coleando… y está de caza.

Aunque haya causado una sensación general de decepción, ‘Megalodón’ es lo que calificaría como la típica película de verano, porque tiene todos y cada uno de los ingredientes que hacen falta en esta épica del año. No esperéis, por supuesto, interpretaciones arriesgadas o alguna mínima crítica medioambiental por parte de los responsables del film (que hay veces que, de soslayo, se cuela).

No señor, si compras la entrada para ver ‘Megalodón’, sus responsables entienden que, dentro del género “tiburón como amenaza (en este caso de LA HUMANIDAD)”, esperas ver cómo Jason Statham (luciendo músculos) se curte bajo el agua contra el gran escualo. Y eso es exactamente la película.

Se toma el tiempo suficiente como para explicar de una forma mínimamente verosímil de dónde carajos ha podido salir ese bicho. Eso es algo que un servidor agradeció y que la hizo diferenciarse de, por ejemplo, ‘Sharknado’. Es capaz de tomarse un poquito en serio a sí misma.

Si bien es cierto que hay un pequeño apunte un pelín reprochable a mitad de metraje que no me terminó de convencer por completo y que lo único que buscaba era continuar el espectáculo veinte minutos más. Un giro de guión que intenta la sorpresa y logra, más bien, un poquito de hastío.

Por lo demás, ‘Megalodón’ nos pide que aparquemos las neuronas. Si sois capaces de poner el piloto automático en vuestro cerebro, pasaréis un rato majo. Tampoco la pidáis más.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .