Cincuenta sombras liberadas: Final con erótico resultado

Creyendo que han dejado atrás las sombras del pasado, los recién casados Christian y Anastasia disfrutan de su relación y de su vida llena de lujos. Pero justo cuando Ana empieza a relajarse, aparecen nuevas amenazas que ponen en riesgo su felicidad.

Habiendo visto las anteriores dos entregas y pareciéndome como me parecieron una absoluta castaña con tintes pornográficos, mi predisposición a que ‘Cincuenta sombras liberadas’ no me gustase era obvia. Pero, más allá de cualquier intriga sobre el futuro de la relación de la pareja, me picaba la curiosidad por saber si el libro escondía una gran vuelta de tuerca final que intentase justificar todo el barullo generado alrededor.

Pero, empecemos por el principio de una película que no tiene desperdicio para todo crítico que se precie pues da pie a todo tipo de ensañamiento. Si bien había visto cierta mejoría en su segunda entrega (gracias a que los protagonistas ya no están tan cohibidos y son conocedores de que los palos van a llegar de todas formas), menos poblada de escenas eróticas que la anterior y un pelín esforzada en contar algo, el punto final de la saga echa por tierra cualquier atisbo de esperanza a los diez minutos de arrancar.

Desconociendo por completo la novela, esta entrega, que ya había perdido el factor sexual sorpresa, vuelve otra vez a llenar los vacíos argumentales con escenas de sexo que harán el deleite de a quien le guste. No soy un mojigato, pero lo mucho cansa en una película en la que si eliminas todas esas escenas te queda un mediometraje sin pies ni cabeza.

Porque no hay guión. La boda lleva a la pareja a lidiar con problemas del día a día y parece que la aventura se puede hacer sola. Y luego está, por supuesto, ese intento de “golpe maestro final” o “vuelta de tuerca rebuscada” que intenta dar un plus a la película sobre sus predecesoras, pero es tan sumamente ridículo, retorcido e innecesario que no merece la pena y se lo podían haber ahorrado. Me refiero claramente a lo sucedido con el exjefe de Anastasia.

‘Cincuenta sombras liberadas’ me hizo sentir bastante poco: envidia cuando los protagonistas viajan por el mundo o conducen el último modelo de Audi y hastío ante la innecesaria saga que, a bombo y platillo, ha llenado la cartelera cinematográfica y los bolsillos de los productores durante tres años.

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