Fast & Furious 8: Cuesta abajo y sin frenos

Con Dom y Letty de luna de miel, Brian y Mia fuera del juego y el resto de la pandilla exonerada de todo cargo, el equipo está instalado en una vida aparentemente normal. Pero cuando una misteriosa mujer seduce a Dom para regresar nuevamente al mundo del crimen, se ve incapaz de rechazar la oportunidad, traicionando así a todo el mundo cercano a él. A partir de ese momento todos se enfrentarán a pruebas como nunca antes habían tenido. Desde las costas de Cuba y las calles de Nueva York hasta las llanuras del mar de Barents en el océano Ártico, nuestra fuerza de élite recorrerá el globo para impedir que un anarquista desencadene el caos en el mundo… y por supuesto para traer de vuelta a casa al hombre que les hizo una familia.

Si bien es cierto que nunca terminé de entender el éxito de todo lo que envuelve ‘Fast & Furious’, comprendí perfectamente el entretenimiento vacío que podían llegar a ofrecer y más a partir de su quinta parte (que supuso un punto de inflexión). Ciertas incorporaciones al reparto hacían de cada nueva entrega un nuevo aliciente que te llevaba de cabeza al cine (The Rock, Statham…). Por supuesto, no olvido la tragedia que envolvió la séptima parte.

Conscientes de que, hicieran lo que hicieran, el éxito parecía asegurado, ‘Fast & Furious 8’ es esa secuela que tiene el piloto automático puesto y que menos han trabajado. Puede que tenga el peor guión de todas, casi digno de la última entrega de ‘XxX’ por el hecho de mear fuera del tiesto.

Mientras en las anteriores nos centrábamos en elementos que, más o menos, desestabilizaban la estructura de “la familia” (a la que parece que puede entrar cualquiera con cualquier excusa), ahora vamos un paso más allá. Nuestros chicos se tienen que encargar, nada más y nada menos, que de restablecer la paz mundial y evitar una guerra. Agárrate, que vienen curvas.

La excusa barata, baratísima, por la que Dom debe traicionar a la familia hace flaco favor al personaje que podría dar más juego: el de Charlize Theron, que se incorporaba a la saga. Como toda la estructura de la trama está cogida con pinzas, Theron aparece y desaparece del plano tras recitar sus frases sin más, pero con la elegancia que caracteriza a la actriz.

Luego hay mucho amago de pelea de gallitos y una acción que tarda en aparecer. Para cuando llega, el resultado acaba siendo dispar. Por un lado, la persecución por las calles de Nueva York está bastante bien y es donde la película (sus responsables) se siente más cómoda pero las escenas sobre hielo son un auténtico desmadre. Aquí F. Gary Gray es donde podría realmente haberse lucido, pero cuando uno coge el testigo de una octava parte no sé hasta qué punto le habrán dado libertad de movimientos. En mi opinión el director está ausente.

‘Fast & Furious 8’, seguro, gustará a los fans, que “haberlos haylos” y por millones en todo el mundo (sino, no me explico el número de entrega). Pero nadie puede negar el claro síntoma de agotamiento (y eso que han anunciado dos entregas más).

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Buena crítica. A mí sí me gustó la película, sin ir más allá. Efectos especiales y golpes de humor. Pero con un buen resultado, bajo mi parecer.
    Yo también he escrito mi opinión de la peli por si quieres pasarte. Saludos 😉

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