Villaviciosa de al lado: Lo que podría haber salido de aquí

Quien no haya soñado alguna vez con que le tocaba la lotería que levante la mano. Todos hemos jugado a imaginar lo que haríamos si nos convirtiésemos en millonarios de la noche a la mañana: cambiar nuestro modesto utilitario por un descapotable de lujo, dejar nuestro tercero sin ascensor por un chalet con piscina y pista de pádel… o, simplemente, la satisfacción de hacerle al jefe un sonoro corte de mangas. Pero… ¿qué pasaría si se cumpliese ese sueño? ¿Qué pasaría si te tocase la lotería, encontrases la solución a todos tus problemas, pero no pudieras cobrar el premio porque al hacerlo todo el mundo descubriría tu afición a frecuentar a señoritas de moral distraída?

Que pena que los responsables que firman el guión (Nacho G. Velilla, Oriol Capel, David S. Olivas y Antonio Sánchez) no hayan sabido llevar a buen puerto un punto de partida tan original y con tantísimas oportunidades.

‘Villaviciosa de al lado’ parte de una jugosa propuesta: ¿Y si toca la lotería en el puticlub del pueblo? Inevitablemente eso hace saltar las alarmas de todas las “esposas” del lugar. Pero en vez de convertir la historia en una fábula, como bien dominan los franceses y nos lo muestran muy de vez en cuando (‘Dios mío, ¡Qué te hemos hecho!’, ‘La Cena de los Idiotas’ o ‘Bienvenidos al Norte’), nos dejamos llevar por los mismos derroteros de siempre. Ya le pasó a Nacho G. Velilla con ‘Buscando el norte’ y parece no haber aprendido la lección.

Para empezar, veo totalmente innecesario que Carlos Santos se transmute en Pablo Iglesias porque, no todos los de Podemos son así (gracias a Dios). Es una forma de buscar un chiste muy fácil, como el párroco de color o el alcalde del partido popular.

La historia arranca bien, pero en cuanto uno ve el desarrollo de la misma, se bajan completamente las expectativas. La película se convierte poco a poco en un entretenimiento flojo, carente de gracia, que se busca una historia de amor para rellenar y que deja otras muchas incógnitas más interesantes aparcadas porque parece que no interesan. Tampoco creo que centrar la historia en el personaje de Carmen Machi sea un acierto, ni el toque melancólico que aporta su personaje. El único que parece entender de qué va esto es Leo Harlem.

‘Villaviciosa de al lado’ podría haber sido una gran película y un gran entretenimiento, como muchas otras que se quedaron en el olvido. Esta no será una excepción.

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