Quemar después de leer: Perfectos idiotas

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La inteligencia es relativa, ¿Verdad? Si no que se lo pregunten a los personajes principales de ‘Quemar después de leer‘. Puede que no sea la mejor película de los Coen, pero sin duda es la que más veces he visto.

Lo confieso: soy el primero en sacudir a los Coen cuando meten la pata, pero porque se de lo que son capaces, también soy el primero en defenderlos cuando alguien utiliza la palabra “sobrevalorados”. Si miramos su filmografía, seguro que hay tres o cuatro films de ellos que son redondos en todos los sentidos. Ésta, una de las más pequeñas, es una de ellas.

Puede resultar extraño decir que ‘Quemar después de leer’ es una obra maestra, pero tiene tantas cosas absolutamente perfectas, tantos mecanismos que encajan a la perfección que la convierten en un clásico instantáneo.

Vamos a empezar por el argumento, basado en una novela de Stansfield Turner. Los Coen cogen una trama delirante repleta de espías, infidelidades, deporte y muchos, pero que muchos, idiotas. Lo mejor es que todo está contado de una forma muy inteligente.

Asistes a los acontecimientos que suceden en pantalla con una sonrisa de oreja a oreja que no se borra durante su corto metraje (hora y media escasa). Todo está contado de una forma tan realista y esperpéntica, todo encaja tan sumamente bien, que no tiene cabida la inverosimilitud: te la tragas de cabo a rabo sin pestañear.

Ozzie Cox es un agente de la CIA que está escribiendo sus memorias en un CD, pero pierde y va a parar a manos de los empleados de un gimnasio, gente muy simplona que intenta chantajear a Cox. La CIA acaba interviniendo y el asunto se complica cuando el chico del gimnasio se encuentra con el amante de la mujer de Cox.

Igual de perfecto es el cast, donde no hay pegas que valgan con unos personajes que son una delicia porque cada uno, dentro de su mundanidad, tiene algo que le hace resaltar. Y podría decir algo de cada uno de ellos porque nunca he visto más divertido a George Clooney que en esta película; Pitt tenía difícil superar su papel en ‘Snatch’, pero su profesor de fitness no tiene nombre; Frances McDormand se come la pantalla como la gran protagonista de la enrevesada historia; John Malkovich, Tilda Swinton, Richard Jenkins o J.K. Simmons agradecen cada minuto.

Luego está la forma que tienen los Coen de narrarlo todo, con sus manías, con sus ángulos, con su toque de humor en cada momento. Todo funciona. Todo cuadra.

‘Quemar después de leer’ es, desde luego, una película que no pasará desapercibida si le das una oportunidad. Si tienes su punto de humor, como me ha sucedido, no la olvidarás y la guardarás en tu videoteca.

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