Mr. Robot (T1): Refrito de clásicos

La cadena USA Network estrenó el año pasado una de las serie que más relevancia ha tenido en el panorama televisivo actual. Renovada para una segunda temporada que se estrena inminentemente y alabada por la crítica, ¿Será capaz ‘Mr. Robot‘ de pasar nuestro filtro?

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Ojito a partir de aquí con los posibles SPOILERS si pensáis verla.

Porque es imposible hablar de ‘Mr. Robot’ y no mencionar la gran cantidad de referencias cinematográficas de las que bebe la serie. El problema es cuando se asemeja tantísimo a un clásico reciente hasta el borde copiarlo. Es entonces cuando no puedo disfrutar de ‘Mr. Robot’ como se merece.

Que sí, que la temporada empieza de forma soberbia. Sus dos primeros capítulos enganchan, no se puede negar. Se nos presenta al personaje principal, Elliot Anderson, un joven y brillante programador con problemas para las relaciones sociales que durante el día trabaja como técnico de ciberseguridad de una importante empresa informática y por la noche es un desinteresado justiciero cibernético, que se verá envuelto en una oscura trama. Elliot es un cruce entre Neo y Dexter Morgan, cogiendo las cualidades más raritas de ambos. Y si bien los primeros episodios llaman la atención con la vida cotidiana del protagonista y de cómo se ve inmerso en una trama que implica al extraño hombre de ‘Mr. Robot’, pronto se desinfla.

A mediados de la temporada, la serie no avanza. Se estanca con personajes que no paran de hablar con tecnicismos informáticos en los que es muy, pero que muy fácil perderse. Hay cierta advertencia “made in Snowden” pero poquito más. Y para cuando llegue la recta final, el truco es demasiado evidente.

EVIDENTE, esa es la palabra que mejor define el tercio final de ‘Mr. Robot’ y que hace que una segunda temporada se antoje completamente innecesaria. Antes de descubrir el pastel, el espectador cinéfilo avispado ya se ha dado cuenta de las pistas, ya ha seguido el caminito de baldosas amarillas que lleva hasta ese punto en el que, todo, absolutamente todo, es una copia sofisticada y con mucha menos baba de ‘El club de la lucha’. Idéntico plan, idéntico desenlace con desdoblamiento de personalidad y majadería del protagonista. Casi me hubiera gustado más un golpe distinto de sorpresa.

¿Y ahora qué? Me pregunto tras terminar su primera temporada. Está bien, pero no es ni de lejos una de las grandes series del panorama televisivo. Descubierto el pastel no tengo ni idea de hacia dónde irá dirigida la segunda temporada. Es un arma de doble filo que solo sus productores sabrán si lo están utilizando bien.

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