Objetivo – Londres: Acción de serie B

Tras el fallecimiento del primer ministro británico en extrañas circunstancias, todos los líderes mundiales se reúnen para su funeral. Pero lo que parece ser el evento más seguro y vigilado del planeta resulta ser la oportunidad para acabar con los mandatarios y sembrar el caos en todo el mundo. Solo el presidente de los Estados Unidos con su equipo del Servicio Secreto, el portavoz Trumbull y el agente Mike Benning parecen ser los únicos capaces de evitar los terribles planes.

criticaObjetivoLondres-Interior

Aunque el cine de acción no pasa por su mejor momento, me enorgullece ver que hay gente que no se olvida del género que tan buenos momentos me ha dado y sigue intentándolo con alocadas propuestas como la que nos ocupa, una secuela de una cinta de acción de 2013 que resultó una agradable sorpresa (y bastante superior a aquella tontería de Roland Emmerich). No me esperaba que la original diese para una secuela, pero desde luego iban a contar con mi apoyo, aunque no a cualquier precio.

Más corta que su predecesora, estoy seguro que si eres un aficionado al género te gustará ‘Objetivo: Londres’. Puede que el día de mañana no la tengas en tu estantería al lado de los clásicos, pero le darás otra oportunidad en la televisión. La película tiene los ingredientes básicos para que todo carbure como es debido, para que aparquemos a un lado las neuronas y disfrutemos del disparate argumental.

Pero, por algunos momentos, me dio que pensar en si el género ya solo vale para estas cosas, para una película pequeña, cuca y muy, muy justita. Luego veo que ha sobrevivido medianamente bien en taquilla y pienso que no soy el único que disfruta con esto.

‘Objetivo: Londres’ cambia el escenario e, inevitablemente, pierde algo de chispa en el traslado británico (esa escena de apertura me chirría, se podía contar de otro modo). Por muy fresca y distinta que intente ser no deja de ser una secuela. También cambia el director, Babak Najafi, que ocupa el puesto del impersonal Antoine Fuqua, así que tampoco perdemos mucho. Mantiene el reparto original (Gerard Butler, Morgan Freeman, Aaron Eckhart), la sangre artificial. Y mantiene intacto su espíritu y entretenimiento de serie B arriesgando con algunas escenas en las que el CGI canta excesivamente.

En resumen, ‘Objetivo: Londres’ es una película para pasar el rato, para creer en que el cine de acción no ha muerto y solo se está tomando un respiro.

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