Terminator 2 – El juicio final: Más grande. Más larga. Más

Hace unos meses hablábamos de la primera entrega dirigida por James Cameron y no podía dejar pasar la oportunidad de realizar un análisis a la secuela que contó con el mismo reparto y director: ‘Terminator 2 – El juicio final‘.

Siempre que reviso ‘Terminator 2 – El juicio final’ pienso en que es la película que James Cameron había querido hacer en 1984, si hubiese tenido el mismo presupuesto y esos efectos especiales. Aunque la película original no fue un éxito inmediato, con el paso del tiempo fue creando una legión de seguidores (casi a la par que el caché de Cameron y Schwarzenegger ascendía). Eso hizo que la productora se rascara el bolsillo y pusiese 100 millones de dólares para realizar la secuela.

Sarah Connor, la madre soltera del rebelde John Connor, está ingresada en un psiquiátrico. Algunos años antes, un viajero del tiempo le había revelado que su hijo sería el salvador de la humanidad en un futuro dominado por las máquinas. Se convirtió entonces en una especie de guerrera y educó a su hijo John en tácticas de supervivencia. Esta es la razón por la que está recluida en un manicomio. Cuando un nuevo androide mejorado, un T-1000, llega del futuro para asesinar a John, un viejo modelo T-800 será enviado para protegerle.

Si uno revisa los argumentos que se suele ofrecer al espectador para una secuela, coincidirá conmigo en que ‘Terminator 2’ tenía la mejor opción, el mejor enfoque y las mejores bazas. La primera cinta permitía jugar con la paradoja del futuro y el destino así que, ¿Por qué no hacer el universo un poco más rebuscado?

James Cameron y William Wisher Jr. se encargan de ofrecer un libreto creativo, capaz de beber de la mitología creada por la saga. La película nos está contando, a grandes rasgos, lo que nos había contado en la primera película: una persecución sin tregua para eliminar a un personaje, pero al menos intentan enriquecer la historia sin olvidarse del homenaje y enrriqueciendo las situaciones.

Y no hay nada más importante en esta secuela, que el hecho de que Linda Hamilton repitiera como heroína. Su presencia me parecía esencial (mucho más que el hecho de que estuviera Arnold o no) y sin ella la película se hubiera ido a pique. Ella y solo ella es Sarah Connor pegando un cambio brutal respecto a la película inicial. Su cambio físico y psicológico a raíz de los acontecimientos de 1984 es espectacular: Ha pasado de ser una mosquita muerta a casi una heroína de acción de armas tomar.

Arnold Schwarzenegger vuelve a ponerse en la piel del cyborg pero ahora cambia de bando hacia el lado de los buenos. Podríamos decir que en esta secuela, su cyborg se ha humanizado, gracias a la presencia de Edward Furlong (al que se le auguraba un gran futuro).

El robasescenas de la película es Robert Patrick, el nuevo villano/terminator que debe dar caza a John Connor. Patrick realiza un trabajo genial como un perfecto villano ejemplar y se fortalece de tener el personaje más intrigante de la película. Sabemos de lo que es capaz el modelo de terminator de Arnold, pero Patrick es una auténtica fiesta.

Más presupuesto, más metraje, más larga. ‘Terminator 2’ es la clásica secuela de un Hollywood obsesionado por el “mucho más”. Pero todo funciona.

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