Hannibal (T3): Luces y sombras

Uno de los mayores disgustos de la temporada televisiva ha sido la cancelación de una de las mejores series de los últimos años. Desarrollada por Bryan Fuller para la cadena NBC, ‘Hannibal‘ se veía cancelada tras cosechar unos malos datos de audiencia pero ser elogiada por la crítica. ¿Merecía correr esa suerte el Doctor Lecter?

serieHannibalT3-Interior

Como siempre y a partir de aquí. Posibles SPOILERS de la trama. Quedáis avisados.

Tras sus dos magníficas temporadas (de visionado obligado), que elevaban las historias creadas por el escritor Thomas Harris al altar del olimpo televisivo, el hype por ver la tercera entrega de ‘Hannibal’ era muy grande. La cancelación de la serie no es una sorpresa, pues lo cierto es que nunca tuvo un éxito rotundo entre el gran público y el hecho de que hayamos conseguido ver tres temporadas es un auténtico logro.

Pero, sorprendentemente, hay luces y sombras en esta tercera entrega. Y vamos a empezar por las sombras, que es lo que ha hecho bajar considerablemente el listón a ‘Hannibal’. Los fans estamos acostumbrados al mimo, al detalle, al puntillismo en la creación de la historia y los diálogos hiperelaborados de su creador. Pero no puedes empezar la tercera temporada de esa forma. Sus cinco primeros capítulos son muy pesados, aburridos. Me fastidia tener que escribir que estuve a un paso de dejar la temporada porque, sinceramente NO PASABA ABSOLUTAMENTE NADA.

Y creo que, en cierta manera, Bryan Fuller fue consciente de ello y solo así se entiende que la segunda parte de la temporada devuelva a la serie al ritmo habitual. Lo de los Verger no está nada mal, pero desde el momento en el que Lecter decide entregarse, con la incursión del Dragón Rojo, la serie es cuando retoma su verdadero pulso habitual. Pero también hay fallos, como el paréntesis temporal, que tarda en ser descifrado (¿cuándo narices ha tenido Will hijos?).

Fuller es víctima de su propio éxito: no es capaz de compensar su dedicación a ciertas fases de la temporada y hace que esté completamente descompensada en muchos sentidos. Por poner un ejemplo, no creo que el personaje de Bedelia sea tan sumamente importante en la trama como se nos hace ver en un principio y me resulta bastante inverosímil ver que no ha acabado entre rejas.

Otra parte bastante inverosímil es el encontronazo final entre el dragón rojo y la dupla Lecter/Graham. Creo que no está bien resuelta por falta de tiempo. Ese enfrentamiento final se merecía un capítulo entero, no el final de un episodio y casi con calzador. Una vez más pienso que podría haber ahorrado material de la primera parte de la temporada para compensar en su parte final.

No es un desastre de temporada, ni mucho menos. Simplemente, la simbología, lo barroco, lo abstracto… termina por absorber gran parte de lo que se nos está contando. No es una serie para todos los gustos (ni para todos los estómagos), es más, es bastante retorcida, y más en esta entrega. Al final me ha acabado convenciendo, pero entiendo perfectamente su cancelación. La serie ha muerto con las botas puestas, sin ceder un ápice a sus ideales y mostrando algo diferente a lo que estamos acostumbrados en televisión.

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