La casi-inverosímil historia de la película ‘Roar’

Con motivo del reestreno el próximo mes de abril en USA de la película ‘Roar’, que aquí se tradujo como ‘El Gran Rugido’, os vamos a contar la historia que envuelve la producción de una película de culto, casi maldita y que envuelve a una familia y a más de cien leones.

Con el paso del tiempo la película ‘Roar’ se ha ganado a pulso haber tenido el rodaje más peligroso y sangriento de la historia del cine. Rodada con ciento diez leones y en la que se registraron cerca de setenta heridos durante el rodaje.

Pero no adelantemos acontecimientos, os voy a poner en situación: ‘El Gran rugido’ es una película que nace de la mente de Noel Marshall. Hank el zoólogo y sus mejores amigos comparten una hermosa casa junto a un lago africano. Pero nadie viene a visitarlos, porque los amigos de Hank corretean por todas partes y son grandes, peludos y con aspecto hambriento: leones, tigres, leopardos, pumas, jaguares… Su vida placentera se torcerá cuando su familia decide dejar los Estados Unidos y trasladarse a vivir con él.

Si no has oído hablar de ella no te sientas mal, la película pasó desapercibida en su momento y a día de hoy es considerada una película de culto no porque sea buena, sino por la hazaña que significó su rodaje.

Hoy en día una película así, se realizaría con un millón y medio de efectos especiales pero en los años ochenta, se decidió llevar a cabo con ciento diez leones, de los de verdad.

Noel Marshall fue el principal responsable como guionista y director. Durante la década de los 60 fue agente en Hollywood y productor en los 70 de algunos sonoros éxitos como el de ‘El Exorcista’. El director estaba casado con la actriz Tippi Hedren, rostro muy reconocido en el mundo del cine por haber protagonizando ‘Los Pájaros’ de Hitchcock en 1963.

¿Cómo se le ocurre a alguien semejante idea para una película?

Pues resulta que durante los 70, Marshall y Hedren realizaron en África unos safaris y visitas a reservas naturales debido a un rodaje que la actriz tenía en el continente. Quedaron fascinados al comprobar que un grupo de leones había tomado una casa abandonada. Marshall dejó volar su imaginación y así se le ocurrió la idea para la película, tardando más de diez años en terminarla. A eso había que sumarle el hecho de que el matrimonio se había convertido en activista por los derechos de los animales.

Como estos animales son muy territoriales, comenzaron a adoptar y criar leones en su hogar durante seis años, viendo crecer la manada de leones poco a poco, hasta llegar a sobrepasar la centena. Decidieron crear una reserva natural a 40 millas de Los Ángeles, Shambala, donde comenzaron a rodar la película. En ese momento Noel Marshall y Tippi Hedren vivían con los tres hijos de otra pareja anterior del director y con la hija fruto del anterior matrimonio de ella, la futura actriz Melanie Griffith.

Aunque os parezca extraño, nadie quería filmar la película rodeados de leones y tigres reales así que el reparto y producción iba a cargo de la familia. Si que lograron convencer al, por aquel entonces, poco conocido director de fotografía holandés, Jan de Bont (que después pasaría a ser el director de ‘Speed’ o ‘Twister’), de que se sumara al proyecto. Y así quedó el pobre…

Los cinco años que duró el rodaje son recordados como los más peligrosos y aterradores que se han podido dar en Hollywood. Todos los involucrados sufrieron múltiples heridas, llegando a documentarse cerca de 70 heridos durante el rodaje. Afortunadamente nadie murió, pero varios estuvieron cerca. El director de fotografía Jan de Bont casi no lo cuenta y recibió un zarpazo por el que tuvo que recibir 220 puntos. Melanie Griffith fue atacada por un león y tras recibir 100 puntos en la herida, tuvo que verse sometida a cirugía reconstructiva. El director y protagonista Noel Marshall fue herido tantas veces que terminó hospitalizado con gangrena.

Las dificultades para rodar hicieron que los inversores se retiraran. Solo el empeño de la familia en sacar la película adelante la hizo posible, retomando la grabación después de cada ataque y después de curar las heridas… y reconstruyendo el set cada vez que era destrozado por un animal.

Se estrenó en 1981 con un presupuesto de 17 millones de dólares haciendo en taquilla poco más que $2 millones. Pero el rodaje de ‘Roar’ se convirtió en una leyenda.

La película se reestrenada en algunos cines de Estados Unidos con una curiosa publicidad: Ningún animal resultó herido en la realización de esta película. 70 humanos sí.

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