Espartaco: La rebelión del esclavo

Un rodaje difícil no tiene porque dar como resultado una chapuza de película. Cuando Anthony Mann decidió abandonar el proyecto en detrimento de Kubrick, este logró el reconocimiento mundial que le faltaba con su película más impersonal. Se trata de ‘Espartaco’.

Espartaco era un esclavo tracio que fue vendido como gladiador a Léntulo Batiato. En Italia promovió y dirigió la rebelión de los esclavos (73-71 a. C.) contra la República romana. A medida que recorrían el país, innumerables esclavos se iban sumando a la rebelión. Espartaco intentará llegar con su ejército al sur de Italia para embarcarse con rumbo a sus hogares.

Más allá de lo que podáis imaginar (y quizás contra todo pronóstico) Stanley Kubrick nunca ha sido un plato de excesivo buen gusto para mi. Me cuesta mucho digerir sus películas y algunas tienen una excentricidad tan alocada (‘El Resplandor’, ‘La Chaqueta Metálica’) que puedo amarlas y odiarlas casi al mismo tiempo, parecido a lo que me sucede con los hermanos Coen (cuyo humor no termino de coger). Y me saldréis con la máxima de que Kubrick era un gran realizador que dirigió obras maestras (muy cierto, pero no todas, ‘La naranja mecánica’ es inaguantable).

Pero en las obras donde disponía de una gran lucidez y se ceñía a las reglas del género, Kubrick era capaz de ser de los mejores. Quizás porque quería ese reconocimiento mundial que le faltaba o porque se montó al barco ya empezado el proyecto, ‘Espartaco’ es esa película que todas las semanas santas televisión española saca del armario y nos la cuela en máxima audiencia. Y es su mejor película. Una historia que se ha adaptado en muchas ocasiones y que ha inspirado otras (‘Gladiator’ bebe mucho de ella).

Kubrick se embarcó en el proyecto con el rodaje ya comenzado y, como dije antes, ajustado a las reglas del género épico de romanos y siendo capaz de dejar su ego y genio a un lado (es su film menos personal) nos entrega un clásico imperecedero del que hay que resaltar el gran guión de Dalton Trumbo sobre la novela de Howard Fast. Y eso que fue ninguneado por miembros del reparto y el equipo ejecutivo del proyecto. Comenzó a dirigirla Anthony Mann, que huyó al querer Douglas un Espartaco más físico.

Lejos de la polémica, hay momentos de la cinta sumamente épicos (casi todos los del oscarizable Ustinov y Laughton logrando que fluya el diálogo) y un Kirk Douglas sensacional. Fue rodada en algunas localidades de España como Colmenar Viejo, Alcalá de Henares, Guadalajara y Navacerrada. Con grandes dosis de acción y aventuras entremezcladas con escenas en Roma y el senado sobre el futuro devenir del personaje, ‘Espartaco’ tiene cabida en el olimpo de los grandes clásicos del cine.

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