Gremlins: ¡No los mojes! ¡No les des de comer después de media noche!

La Navidad es capaz de sacar lo mejor de nosotros mismos, con todos los propósitos de año nuevo y demás. De ahí que el espíritu navideño invada las películas destinadas a estrenarse en esa época del año. Pero, como en todo, hay un reverso muy tenebroso y oscuro que algunas películas se han empeñado en reflejar. Es ahí donde se enmarca y se recordará para siempre la mítica ‘Gremlins’.

clasico-Gremlins-Interior

Hablar de ‘Gremlins’ es hablar de Joe Dante, un director que siempre se ha movido a medio camino entre la comedia y la ciencia ficción y que últimamente anda bastante escondido. Su labor tras las cámaras, representando la película como lo que es (un sano divertimento totalmente delirante) y habilidad para sacar el mayor partido posible a unos efectos especiales que hoy en día harían sonrojar a más de uno. Pero ojo, no es de las películas que peor ha envejecido con los años.

El guión de Chris Columbus (y la mano de Steven Spielberg en la producción) nos narra la simple historia de un adolescente al que regalan por Navidad una extraña mascota llamada Gizmo. La criatura pertenece a una especie animal que bajo determinadas circunstancias se transforma en un pequeño monstruo muy destructivo, por lo que hay que seguir una serie de reglas para su cuidado que aparentemente parecen sencillas, pero que se violarán provocando consecuencias inimaginables.

¿Y quién de esa generación de los 80-90 no se sabe las dichosas normas para el cuidado de Gizmo? Nunca los mojes. Mantenlo alejado de la luz del sol. Nunca les des de comer después de la medianoche. Si violabas alguna, el simpático Gizmo pasaría a ser un monstruo endemoniado.

‘Gremlins’ ha pasado a la historia por ser una película repleta de sentido del humor, muy ingeniosa y divertida. Una película repleta de encanto y fantasía con secuencias geniales, como el momento en que la Señora Peltzer debe enfrentarse a todos los gremlins que pueblan su casa, o cuando estos están viendo en un cine ‘Blancanieves y los siete enanitos’ o el mismo clímax final en el centro comercial.

Sin duda, el éxito del film reside en crear unos inolvidables personajes macarras e irreverentes, una joya de aquella época dorada del cine que fueron los años 80 y una gran banda sonora de Jerry Goldsmith.

Como curiosidad hay que decir que Steven Spielberg hace un cameo en la película como señor mayor que va en silla de ruedas en la convención de inventores.

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